La migración y los migrantes, en especial los centroamericanos, han sido blanco de duras críticas de parte del mandatario, quien ha decidido apostar a que éste será el tema que motivará a los de su base a salir a votar en números altos.

Como hace más de dos años, cuando anunció su candidatura por la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump recurrió a la retórica hostil contra los migrantes, como maniobra para reanimar a su base de electores, de cara a las elecciones del próximo martes, sobre cuyo desenlace descansará el futuro de la segunda mitad de su gobierno.

La migración y los migrantes, en especial los centroamericanos, han sido blanco de duras críticas de parte del mandatario, quien ha decidido apostar a que éste será el tema que motivará a los de su base a salir a votar en números altos, más que la buena marcha de la economía.

Aunque en el pasado el mandatario no ha tenido empacho de presumir la marcha de la economía como muestra de su estable genialidad para gobernar, en las últimas semanas la imagen que ha dominado su discurso en eventos de campaña ha sido la de violentos migrantes atacando a policías.

Este domingo no fue la excepción, y poco antes de volar hacia Georgia para hacer campaña a favor del candidato republicano a esa gubernatura, Trump aseguró que el tema migratorio ha resonado entre los votantes republicanos, y acusó a la prensa de ignorar la cobertura de las noticias económicas.

“Yo me enfoco en la economía, pero a ustedes no les gusta cubrirlo”, dijo a reporteros en la Casa Blanca, para pasar a recitar algunos de los logros en el frente laboral, en particular el nuevo reporte sobre la situación del desempleo que se dio a conocer el pasado viernes.

De manera falaz, Trump dijo que la razón por la que se ha ocupado del tema migratorio en estos días previos a las elecciones, ha sido porque así lo ha determinado la cobertura noticiosa de la mayoría de la prensa estadunidense.

“Tenemos la mayor economía que nunca antes, pero ustedes no quieren cubrir eso. Ustedes prefieren cubrir migración ilegal, que está bien conmigo”, dijo cuando un reportero lo cuestionó de nueva cuenta porque ha tomado ése como el tema para hacer campaña a través del país.

El tema ha dominado cada uno de los eventos de campaña en los que el mandatario ha participado en las últimas dos semanas, donde ha acusado a los miembros de la caravana de inmigrantes como violentos, y asegura que un triunfo demócrata alentará una mayor migración ilegal, pero como siempre, sin ofrecer pruebas.

“Si los demócratas son electos, ellos harán todo en su poder para desmantelar ICE; ellos quieren convertir a Estados Unidos en una gigantesca ciudad santuario para violentos depredadores y desalmados miembros de pandillas”, acusó la noche del sábado ante simpatizantes en Pensacola, Florida.

Como ningún otro presidente en memoria reciente, Trump ha convertido el tema migratorio en una excusa recurrente para motivar su base electoral y atacar a sus enemigos políticos y hacer amigos que parecen destinados a generar controversias a favor de su causa política.

Apenas el miércoles pasado colocó en su cuenta de Twitter un video de 55 segundos donde un inmigrante indocumentado condenado a muerte por matar a dos policías, lamenta no haber podido matar más, y se muestran imágenes de enfrentamientos entre civiles y policías, que parecieron sugerir que se trata de inmigrantes.

“Es escandaloso lo que los demócratas hacen con nuestro país. Vota ahora republicano. Vote.GOP” escribió el mandatario debajo del video, al sugerir que los primeros son responsables en parte de esas muertes.

Desde el anuncio del envío de cinco mil 200 soldados a la frontera para hacer frente a la caravana de inmigrantes centroamericanos, cifra que amenazó con elevar hasta 15 mil, el mandatario no ha descansado en su afán de mantener el tema en la atención de la prensa, y en medio del debate político y social.

La semana pasada Trump adelantó que tomará una acción ejecutiva para eliminar la ciudadanía por nacimiento para hijos de inmigrantes nacidos en Estados Unidos, a pesar de que ese acto requiere de una reforma constitucional de parte del Congreso, y su consecuente ratificación por dos terceras partes de las legislaturas estatales.

El discurso, empero, ha fallado en meter a los demócratas en la discusión, que han desestimado el tema,  y se han enfocado en la reforma de salud para llevar su mensaje a los electores, aunque tales amagos no han pasado totalmente ignorados, pese a no reflejar la realidad.

“Un presidente no es quien decide por sí mismo quién es un ciudadano estadounidense, y quién no. Así no es como la constitución de los Estados Unidos funciona. Así no es como la declaración de los derechos funciona”, dijo el expresidente Barack Obama a simpatizantes también el sábado en Florida, en clara respuesta a esa intención presidencial.

ijsm

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