Francisco Javier Ruiz Quirrín

De Primera Mano
LITERALMENTE, el mundo está “de cabeza” ante la pandemia del Coronavirus o “Covid-19”, incluída, desde luego, la sociedad mexicana. Hay una excepción y se llama Andrés Manuel López Obrador y firma como Presidente de México.
-Excepción ¿por qué?-, la pregunta es lógica.
El primer mandatario de la nación se atrevió a decirle a su subsecretario de Salud –Hugo López Batell- que le indicara cuándo debería de dejar de abrazar y saludar a la gente.
El funcionario respondió a los periodistas que “a pesar de que el Presidente es una persona mayor de sesenta años, es una persona sana y si acaso enfermera de Coronavirus, se recuperaría y después sería inmune a la enfermedad”.
Remató al decir que López Obrador “es un agente de apoyo moral y no de contagio”.
En estas expresiones hay dos mensajes. El primero, que tenemos un titular del Poder Ejecutivo Federal que cada día reitera vivir su propia realidad, muy alejada de la realidad del mundo y de la gente en nuestro país.
Segundo, que el subsecretario López Batell quiso hacer creer a los mexicanos que AMLO es un super-hombre y que prácticamente es inmune a la pandemia actual.
Las redes sociales dieron cuenta de duras críticas, tildándolo de “rastrero” y de “lacayo” del poder. Inclusive, algunos políticos exigieron su renuncia al cargo.
Por eso es que podemos establecer nuevamente que la carta que el Presidente está jugando es muy riesgosa. Ayer se informó que el número de casos en México ha rebasado los ochenta y ante una potencial expansión masiva del virus, el gobierno de esta sufrida “4-T” no tiene los recursos suficientes para atender una contingencia de ese tamaño.
Y EL TEMOR creció enormidades en Sonora desde la tarde de ayer, cuando la Secretaría de Salud del Gobierno de Sonora anunció la confirmación del primer caso de Coronavirus en el Estado.
Trascendió que se trata de un señor de 72 años de edad que estuvo en varias ciudades de los Estados Unidos y que viajó recientemente de Chicago a Phoenix y de esa capital de Arizona a Hermosillo, en un autobús cuyo destino final fue Guadalajara.
El paciente llegó al hospital federal del Issste en la capital sonorense con los síntomas y de inmediato fue aislado en el Hospital General del Estado para tener un mayor control y entrar en comunicación con las personas que le rodean.
La noticia originó en la Gobernadora Claudia Pavlovich algunas medidas urgentes para evitar la propagación del virus. Suspensión de clases a partir de este martes, cierre de bares, gimnasios, casinos y la recomendación a congregaciones religiosas de evitar las aglomeraciones.
Podemos decir que llegó el momento en que Sonora y los sonorenses nos pusimos en “Modo C-19”.
Deberá evitarse el pánico, entrar en comunicación con toda la familia para compartir información para la prevención del contagio y lo mejor para quien no tenga nada qué hacer en la calle: Quedarse en casa. Esto último será un factor elemental para evitar la propagación del “Covid-19”.
ESTA EMERGENCIA de salud pública ha enviado a un segundo y tercer plano, temas propios de la agenda de una entidad con movimiento en lo cultural, político y en social… No podemos decir lo mismo del tema económico, porque la pandemia está pegando a los bolsillos de todas las naciones del mundo, incluído México… Hay quienes aseguran que el mundo seguirá “de cabeza” cuando menos en los próximos noventa días… Después de ello regresaría la estabilidad y adjunto, movimientos en la economía que serían irreversibles, sobre todo para aquellas naciones sin blindaje ni mayores reservas… Esperemos a ver los resultados para nuestro país.

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