Los ciudadanos exigen una mayor rendición de cuentas de la administración gubernamental, a través de una verdadera fiscalización que dé certeza sobre los recursos públicos, generados con nuestros impuestos, de que se están aplicando bien, en atender las necesidades de la población y en obras para el desarrollo.

Mientras las sociedades avanzan, en un mundo donde cada vez hay más tecnología, las auditorías a los gobiernos municipales, estatal y federal presentan retrocesos y no ofrecen garantía a los ciudadanos de que las cosas se están haciendo bien, con honestidad y transparencia.

En la sesión del Congreso del Estado, este lunes, se hizo evidente la falta de una fiscalización más efectiva:

Cuando se suponía que las reformas a la Ley del ISAF (Instituto Superior de Auditoría y Fiscalización), aprobadas en diciembre de 2017 por los diputados, le dotarían de más “dientes” al instituto para hacer más eficiente la fiscalización de los recursos públicos, su labor fue cuestionada y descalificada por los legisladores.

La autonomía al ISAF, mediante la dotación de las herramientas jurídicas necesarias para que pueda desarrollar sus funciones con mayor operatividad y eficiencia, al parecer, por lo que se vio en esa sesión, no ha dado los resultados deseados.

               Aunque se presuma que los resultados de las auditorías a la cuenta pública de 2017 del Gobierno estatal, por parte del ISAF, la ubican como la más limpia, al tener menor número de observaciones comparado con otros años, no se logra la eficiencia esperada.

Las 305 observaciones detectadas a la administración estatal –de las cuales 147 estaban en proceso de solventar- evidencian que aún hay funcionarios que se resisten a cumplir con profesionalismo, pero sobre todo con honestidad, la encomienda para lo cual fueron designados.

Legisladores advirtieron, en la sesión del Pleno del Congreso, de que en su informe el ISAF señaló un posible quebranto de 40 millones 313 mil 577 pesos, lo que indica que existen servidores públicos que no realizan su trabajo con ética y honradez.

En cuanto a obra pública estatal, el ISAF detectó que en 207 acciones se presentaron los expedientes técnicos incompletos, en 33 no se tenían los proyectos, 14 más no estaban autorizadas en el Presupuesto de Egresos de los sujetos fiscalizados y en 41 se presentaron conceptos pagados no ejecutados.

Pero a los diputados locales, con esas reformas al ISAF, que lo hicieron autónomo del Congreso, les quitaron la facultad para aprobar o reprobar la Cuenta Pública estatal y sólo se les permite hacer observaciones.

El Instituto fue reprobado por los diputados que lo consideraron incompetente para realizar un trabajo serio y objetivo.

De una “lista negra” que el ISAF presentó de 17 municipios reprobados: Cananea, Bacerac,                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   Nacozari de García, Soyopa, Bacanora, Baviácora, Aconchi, Bácum, Naco, Arivechi, Tubutama,        La Colorada, San Felipe de Jesús, Villa Pesqueira, Empalme, Nogales y Arizpe, los diputados agregaron ocho más para un total de 25.

A esa lista de municipios calificados en forma negativa les sumaron los de  Guaymas, Hermosillo, Cajeme, San Luis Río Colorado, Caborca, Huatabampo, Navojoa y Álamos.

Pero fue por una decisión eminentemente política, no por la aplicación de una metodología que fundamentara la mala aplicación de recursos, y se aprobó con 22 votos, 21 de los diputados de la Coalición “Juntos Haremos Historia” y uno de Movimiento Ciudadano.

De los municipios que incorporaron a la lista de reprobados, por ejemplo Hermosillo y Cajeme, que estaban gobernados por el PRI, San Luis Río Colorado y Guaymas por el PAN, ahora todos tienen ayuntamientos emanados de esa Coalición.

Por una parte, la transición democrática es favorable porque permite que las cuentas públicas de los municipios ya no pasen con facilidad por una mayoría como sucedía con el PRI o el PAN, pero no puede ser que sea por mero interés político, sin una auditoría profesional.

Por eso se requiere de una verdadera fiscalización.

Agradezco sus comentarios y retroalimentación a través del correo electrónico davidfigueroao@me.com; y en redes sociales: Twitter @DavidFigueroaO /Fb David Figueroa O.

Reseña: David Figueroa Ortega es empresario, Ex Cónsul de México en Los Ángeles y San José California; Ex Diputado Federal; Ex Alcalde de Agua Prieta; Ex Dirigente del PAN en Sonora.

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