Francisco Javier Ruiz Quirrín

De Primera Mano
HARTO DE una vida de represiones y miseria, el pueblo venezolano salió ayer a las calles de Caracas, quizá como jamás antes lo había hecho.
Y es que el Presidente de la asamblea nacional de Venezuela, Juan Vaidó, se proclamó presidente provisional de esa República, acaparando de inmediato la atención mundial y el apoyo de naciones como Estados Unidos, Canadá, Colombia y Brasil.
No sólo eso, Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), saludó con beneplácito tal acontecimiento y celebró el anuncio de Vaidó.
La respuesta del dictador populista Nicolás maduro no se dejó esperar, al anunciar la ruptura de relaciones diplomáticas con Estados Unidos y otorgando 72 horas para que todo el cuerpo diplomático de ese país abandone Venezuela.
Las imágenes que circularon y continúan circulando en el mundo, nos ofrecen verdaderos ríos humanos, interminables, que inundan las calles de Caracas. Es un golpe demoledor para Maduro, que, sin duda alguna, buscará defenderse hasta con la vida.
Por lo pronto, las fuerzas armadas a favor de la dictadura de quien aseguró hace unos cuantos días “haber viajado al futuro” y haber visto que “todo se iba a solucionar a su favor”, se han manifestado en su apoyo, así como naciones como la gran Rusia, lo que no extraña a nadie ya que su presidente, Vladimir Putin, tiene en el país venezolano bases militares que le permiten acercarse a su acérrimo enemigo, los Estados Unidos.
Pero lo que observamos desde México, es un pueblo dispuesto a dar la vida por recuperar su libertad, vejado y cansado de un régimen populista-socialista, dictatorial.
¿Y qué papel está jugando el gobierno de López Obrador?
Adivinó usted. El señor Presidente de México, con su actuación en este conflicto, está abrazando la causa del dictador Nicolás Maduro. Lo hizo a través de la Secretaría de relaciones Exteriores y de su vocero, Jesús Ramírez, quien escribió en su cuenta personal de Twitter: “No hay cambio alguno en las relaciones de México con Venezuela”, lo que significa que se mantienen igual, es decir, apoyando a su invitado a palacio nacional el pasado 1 de diciembre.
Sin duda alguna, si una empresa seria levanta una encuesta en nuestro país, casi por unanimidad, el pueblo de México rechazaría una dictadura como la de Maduro.
Y aunque lo niegue, Andrés Manuel López Obrador está haciendo todo lo que debe de hacer, para conducir al país a una situación, quizá no exactamente igual, pero sí represiva y falta de libertades como en la Venezuela de nuestros días.
Las imágenes que vemos en las calles de Caracas, quizá sean una visita al futuro de México si permitimos que mentalidades como las de Fernández Noroña, Yeidkol Polevnski, Ricardo Monreal y Paco Taibo II, impongan su voluntad en los meses y años por venir en suelo mexicano.
Andrés Manuel, con el escenario actual venezolano, “debía poner sus barbas a remojar”.
DE REGRESO a Hermosillo, vale la pena hacer un comentario respecto al trabajo que la empresa concesionaria del alumbrado público ha llevado a cabo hasta ahora… Se tiene conocimiento de que ha logrado el cambio del sistema tradicional al de las nuevas tecnologías, en un 80 por ciento de la ciudad… Ello ha iluminado mucho más a la capital de Sonora y ha inhibido en algún porcentaje, el delito y al delincuente… Ya son pocos los lunares oscuros que se observan en la mancha urbana… La presidenta municipal, Célida López Cárdenas, se empeña en cancelar la concesión otorgada a la empresa responsable durante la pasada administración municipal, basada en información que no ha podido probar respecto a actos de corrupción e involucramiento de personajes a los que ella durante la campaña señaló de corruptos… Además, nos costaría mucho dinero esa cancelación… Casi mil millones de pesos… Es lamentable la falta de conocimientos y de experiencia de la alcaldesa sobre esta materia y otras del ayuntamiento y de ahí sus errores en la toma de decisiones… Es francamente lamentable advertir que de seguir igual el estado de cosas en palacio municipal de Hermosillo, serán no sólo tres años perdidos para la hermosa capital del Estado, sino un evidente retroceso donde los ciudadanos resultarán muy perjudicados.

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