El reino de los sátrapas

Gilberto Armenta

 

Guillermo Padrés Elías está detenido y bajo resguardo de la autoridad, detrás de las rejas.

 

El contexto de su detención es lo de menos, y mucho se hablará de eso. Lo importante ahora es lo que viene. No solo con el ex mandatario de Sonora, sino con el Partido Acción Nacional mismo.

 

Padrés Elías dijo ser un perseguido político dentro de una confusa retórica alegando inocencia.

 

Pero Nelson Mandela fue un perseguido político, también Martin Luther King o el Che Guevara, incluyan a la madre Teresa de Calcuta, que dieron su vida por temas relacionados con el amor y respeto a los demás.

 

Guillermo Padrés Elías es perseguido por la justicia mexicana por lavado de dinero y evasión fiscal. Además, se le investiga por nueve delitos más por parte de la Fiscalía Anticorrupción de Sonora, la Contraloría y la PGJE.

 

Tiene además denuncias en su contra del fuero común y del federal.

 

¿Persecución política? ¡De ninguna manera!

 

Se le persigue por tortura, tráfico de influencias y asociación delictuosa, abuso de autoridad, privación ilegal de la libertad, enriquecimiento ilícito, ejercicio indebido y uso abusivo de funciones, y por delitos en contra de la administración de la justicia.

 

Además, que nadie se olvide que, a Sonora, el ex gobernador Padrés le sigue debiendo más de 30 mil millones de pesos que, de acuerdo a la Contraloría sonorense, es el monto por el que ahora pretende hacerse pasar por “perseguido político”.

 

Y en algunos de los anteriores delitos, su esposa Iveth Dagnino Acuña también está involucrada.

 

¿Por qué ella no tiene la misma valentía que le adjudican a su esposo?

 

Y es que Guillermo Padrés Elías dijo, de manera clara, que fue abandonado por sus coterráneos panistas, que ninguno de ellos lo defendió, que lo dejaron solo ante la ola de acusaciones en su contra de los últimos años.

 

Por eso resulta extraño que ahora diputados federales, senadores, alcaldes, diputados locales, presidentes de comités municipales y el estatal de Sonora, llenen de mensajes las redes sociales, alabando al ex gobernador Padrés.

 

Valiente, hombre de correctas decisiones, amigo y jefe, ejemplo a seguir, panista de ánimo fuerte y otras lisonjas fueron las dictadas por panistas de todos los niveles en las redes sociales.

 

Pero mire usted, la intención de hacer esto no es alabar al otrora poderoso Guillermo Padrés Elías, ni de unirse a él, sino aprovechar su crucifixión en su beneficio electoral futuro y personalísimo.

 

Combinado con eso, nadie duda que el resultado de las elecciones en Estados Unidos, dio un fuerte golpe a las aspiraciones panistas por conquistar la presidencia de México.

 

Les pegó duro a Zavala, Anaya y Moreno Valle.

 

Y es que, infantilmente dieron su apoyo (como si eso realmente hubiese importado) a Hillary Clinton. Además, les quedó claro que esposa de ex presidente no gana elecciones en automático, y que temas espinosos como la legalización de la marihuana y del aborto, la aprobación de leyes a favor de la comunidad lésbico/gay, y otras, no son del todo aprobados por el ciudadano común y corriente.

 

Por eso la reunión de Margarita Zavala con Ricardo Anaya un día antes de la entrega del “perseguido político”, por eso el urgente llamado a la unidad, por eso ahora la defensa de quien, inexorablemente, convertirán en el paladín de su aspiración electoral sumada a la transparencia, honestidad, y lucha anti corrupción.

 

Sin ninguna duda, Guillermo Padrés Elías se entregó porque ya el agua le había llegado al cuello. Se entregó además porque se sintió solo y a la deriva.

 

Lo dijo muy claro: “me han convertido en cartón para emparejar intereses entre dos partidos”.

 

Si acaso alguien estaba negociando a Padrés en algún intercambio político era, sin duda, Ricardo Anaya Cortés. Y el astuto y beligerante memo lo sabe muy bien.

 

Por eso el volcamiento de tuitazos a favor del ex mandatario. Por eso convertirlo en víctima, en héroe nacional, en ejemplo a seguir, en inspiración para alguna película churra de mala temporada.

 

Pero un peso muerto así sirve para maldita la cosa, aún convertido en Cid Campeador montado sobre brioso corcel.

 

La campaña electoral del PAN, llevará por emblema la lucha anticorrupción, porque ya los otros emblemas se los arrebató Donald Trump.

 

Y que mejor escudo en ese emblema que Guillermo Padrés Elías y su “valentía” al entregarse.

 

Pero, sin duda, ese perfil está más listo a declarar que a apoyar. A poner nombres sobre la mesa que a palomear candidatos. A repartir culpas que a tragarse pecados ajenos. ¿Emblema de campaña electoral? ¡Baahh!

 

Y eso lo saben bien varios padrecistas en fuga.

 

Roberto Romero, Mónica Robles, Luis Felipe Romero, Bernardo Campillo, Mario Cuen, Carlos Villalobos, Carlos Navarro, y una lista así de interminable, tiembla desde el exilio y el escondite.

 

La entrega del memo Padrés tendrá repercusiones más allá de la faramalla con la que se armó. Espere usted bien sentado y ya lo verá.

 

@mensajero34 elmensajero.mx

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