México no debe permanecer impasible ante el drama que vive Venezuela.

El dolor por el que atraviesa el pueblo venezolano, la hambruna, con una dictadura que pisotea los derechos humanos fundamentales y las innumerables muertes, la tortura en cientos de casos documentados, debe obligar al Gobierno mexicano a reflexionar sobre la postura asumida y que ha sido criticada incluso en el plano internacional.

Todos los países del orbe han tomado una posición y México no puede seguir con tibiezas. El sufrimiento de los hermanos venezolanos exige una definición clara y sin rodeos.

La visión pacifista sustentada en una política de no intervención representa una “telaraña” de la cual tienen que desprenderse las autoridades encabezadas por el presidente Andrés Manuel López Obrador y no seguir con argumentos carentes de sustento.

Existe el clamor de ese país sudamericano que clama por el respaldo mundial y la desesperación expresada en el llamado que Juan Guaidó le hizo a “todo México” de que se solidarice con el pueblo venezolano y se sume a las voces que piden un cambio de democracia y libertad en Venezuela.

No se puede cerrar los ojos ante la crisis en Venezuela y la lucha de millones de venezolanos que piden hacer valer el derecho de tener un sistema que responda a sus demandas y necesidades básicas de vida.

Hay experiencias en la historia de que a México no le ha dejado nada bueno asumir una política tibia respecto a conflictos internacionales. Le ha ido mal con posiciones “neutrales” como la que muestra ahora y que lo lleva a validar la dictadura de Nicolás Maduro dando la espalda a los venezolanos que claman por libertad y democracia.

Recordemos que tras el ataque a las “Torres Gemelas” en Estados Unidos, el 11 de septiembre del 2001, el entonces presidente George W. Bush pidió el apoyo de la comunidad internacional para ir en contra del terrorismo y el Gobierno de México, de Vicente Fox, tardó en dar respuesta cuando se requería una decisión urgente.

Eso derivó en que la reforma migratoria llamada la “Enchilada completa” se viniera abajo y afectara al menos a tres millones de mexicanos en Estados Unidos a pesar de que ya era un tema acordado y hasta había una foto de ambos mandatarios en el rancho de Bush, en Texas. La indecisión nos costó muchísimo.

La doctrina Estrada fundamentada en política internacional en el principio de no intervención y derecho de autodeterminación de los pueblos –implementada desde 1930 por Genaro Estrada, entonces secretario de Relaciones Exteriores- corresponde a otros tiempos y debe revisarse porque fue conceptualizada en un marco donde las violaciones de los derechos humanos no se difundían. Hoy el mundo está globalizado y nos enteramos de esos delitos lesa humanidad.

Pero está demostrado además que a México le ha ido bien cuando ha tenido una posición más participativa, cuando algo similar a lo de Venezuela ocurrió en Honduras el Gobierno mexicano repudió el hecho, lo mismo hizo contra la dictadura de Francisco Franco en España y con el Gobierno de Augusto Pinochet.

Esos hechos históricos deben servir a México para reflexionar si esa política no intervencionista es válida. No hablamos de una intromisión, sí de una postura definida; el abstenerse y tomar una posición pasiva es una actitud cómoda. México no debe estar callado ante la violación flagrante de los derechos humanos por una dictadura.

Los venezolanos necesitan de la solidaridad de México. Tenemos miles de ciudadanos procedentes de ese país que viven aquí.

Más de 95 mil venezolanos habían emigrado a México hasta el 2018, – en 2007 eran sólo 4 mil-, de los más de 3 millones de exiliados que huyeron de la crisis provocada por el régimen chavista y que en su mayoría se fueron a Colombia, Perú, Estados Unidos y Chile, según informes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). https://www.infobae.com/america/venezuela/2018/09/03/el-desgarrador-exodo-de-venezolanos-en-numeros/

Somos un país pacifista, pero no debe impedir que nos manifestemos y rechacemos los abusos. Por eso nada justifica la postura oficial ante los lamentables hechos de Venezuela que enfrenta la peor crisis de su historia.

El atropello masivo a los derechos humanos: El asesinato, la tortura, la miseria y la mortandad provocadas, el exilio inducido; el atropello de un Gobierno como el de Maduro a la autodeterminación expresada en elecciones democráticas, requiere de la defensa internacional.

La represión de la Guardia Nacional Bolivariana (difundida en redes sociales) que derivó en 135 muertos, cientos de heridos, presos y casos documentados de tortura, en la protesta que culminó en un plebiscito en el que más de 7.5 millones de personas (40% del total de electores,) pidieron la renovación constitucional de los poderes públicos merece el respaldo internacional.

La posición de México lo alinea peligrosamente con el bloque de China y Rusia mientras tanto les da la espalda a sus principales socios comerciales como EUA y Canadá. Pareciera que el gobierno mexicano esta más concentrado en defender ideologías y no la libertad y la democracia como debería ser su papel.

Un Gobierno que presume de una moralidad como el de México no debe seguir indiferente ante el sufrimiento del pueblo venezolano.

David Figueroa Ortega es empresario, ex cónsul de México en Los Ángeles y San José, California; ex diputado federal; ex alcalde de Agua Prieta; ex dirigente del PAN en Sonora.

Agradezco sus comentarios y retroalimentación a través de:

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David Figueroa O.

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