Gilberto Armenta

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En el Congreso del Estado de Sonora hay una parálisis legislativa que, desafortunadamente, muchos están direccionando solo en el sentido laboral. Si bien es cierto que el caso de los 16 cesados mantiene todas las áreas del recinto semi paralizadas, no se ve como la legislativa salga de esta, aún que se contratara todo el cuadro laboral de acuerdo con la instrucción de Morena.
Por lo pronto, es importante que olvide usted el cese laboral, la firma apócrifa, la violación de las cerraduras, la intromisión de personas ajenas a las oficinas del recinto, los amparos negados a los trabajadores y todo lo que esa parafernalia represente, porque es mayormente importante que centre esa atención en el trabajo de los 33 diputados locales.
En septiembre se desarrollaron 4 sesiones ordinarias, y una cuota importante de iniciativas, proyectos de acuerdo, exhortos y comisiones especiales se han juzgado en el recinto legislativo. Todas las decisiones han sido acompañadas de posicionamientos, sumatorias a los proyectos originales, puntos de acuerdo, articulados distintos a los originalmente expresados y publicados en la gaceta parlamentaria, discusiones en lo general y en lo particular, reserva de estos ante la eventualidad de que no se han integrado la totalidad de las comisiones, y votaciones para aprobar o no todas ellas.
Se integró la Comisión de Administración, que por los próximos seis meses encabezara el diputado morenista, Carlos Navarrete Aguirre, y una comisión especial para atención de victimas de los pasados temporales, encabezada por Filemón Ortega Quintos.
La síntesis del resto de los acuerdos la puede usted consultar en las crónicas legislativas en elmensajero.mx
Y es justamente todo esto lo que representa, ante el desarrollo de las sesiones mismas, la real parálisis que se vive al interior del recinto en cuestión. Mire usted: En el desarrollo de las sesiones ordinarias o extraordinarias, existe un marco jurídico establecido, y un protocolo parlamentario que se sustenta, según sea cada caso, en la Ley Orgánica del Congreso del estado, en la Constitución del Estado de Sonora y la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, también en los Códigos Penales. Todo lo anterior regula, de manera precisa, el correcto orden entre las esferas de acción de los tres poderes que nos rigen a todos. No puede el Legislativo, en ningún sentido, intentar convertirse en juez del Ejecutivo y el Judicial, y esa intención ya se registró como una intención entre los diputados de mayoría. Lo anterior, por una primera parte.
En una segunda, la forma en la que se tomen las decisiones, en las que se expongan los hechos, en las que se sometan las votaciones, y en la que se integren los acuerdos y proyectos que dicten los diputados locales en Sonora, determinará la validez jurídica de los mismos. Cualquier error de procedimiento es causal inmediata de que estos queden sin efecto. Es más, podrían ser causal de que la sesión ordinaria por completo sufra la misma suerte.
Y los errores que se han cometido en las cuatro sesiones mencionadas arriba han ido en forma ascendente y repetitiva. Las bancadas del PRI, PAN y Panal han intentado de manera infructuosa corregir la plana, y se han visto obligadas a arremolinarse en sus curules ante la intransigencia de los partidos que integraron la coalición, que por ningún motivo aceptan asesoría, ayuda ni cooperación.
La maestra Rosa María Mancha Ornelas, que fungió como presidente de la mesa directiva durante septiembre, cometió los errores en la conducción de las sesiones que la novatez y primera experiencia puedan permitir, pero la raquítica asesoría jurídica suplente a sus espaldas no le ayudó a superarlos del todo. La supervisión a su actuar a cargo de Ernestina Castro y Martin Matrecitos, coordinadora y vice coordinador de la bancada de Morena respectivamente, la mantuvo a la defensiva en todo momento, y en un ánimo por no conflictuarse con ellos, desechó o no prestó la debida atención a Fermín Trujillo del Panal, Eduardo Urbina y Gildardo Real del PAN, y Jorge Villaescusa, Luis Armando Alcalá y Rogelio Diaz Brown del PRI que desesperados, buscaron la forma de conciliar las pifias que se estaban cometiendo. Los tres partidos, como oposición, podrían iniciar en cualquier momento, un marcaje jurídico intenso a todos los temas conciliados en las sesiones para proceder conforme el derecho se los permita. Y eso representaría, a salto de vista, “tumbar” los acuerdos a los que se estén llegando. Ojo a esto.
Y en una tercera y ultima parte, la actitud revolucionaria y absolutista de algunos de los 33 diputados no permiten, como se debería, una correcta conciliación y trabajo coordinado entre las fuerzas políticas que integran el congreso. Esta posición, que en algunos momentos raya en el revanchismo inmisericorde, ratifica por el mes de octubre a la misma mesa directiva encabezada por la maestra Mancha Ornelas, y el rumor dicta que Morena no cederá esa presidencia en ningún momento. Veremos que pasa en el mes de las brujas y los demonios.
Gracias por la lectura. Puede seguirme en @mensajero34 y en facebook.com/gilberto.armenta.16

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