Te heriré por esto. Todavía no sé cómo, pero dame tiempo. Sabrás que la deuda estará pagada. George R. R. Martin
Marcela Guadalupe Zazueta Pillado no es solo la maestra que pone de cabeza a Morena en Sonora. Es la mujer que le agarró la cola al tigre, y lo devolvió sobre sus pisadas.
Luego de la destitución de ochenta y cuatro maestros por no presentar la evaluación educativa, se convirtió en el brazo más fuerte de Guadalupe Valenzuela y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), encabezando protestas, plantones, manifestaciones y demás acciones reclamando justicia, según ella misma la llamaba, y su inmediata reinstalación como educadora.
En ese tiempo, ante la presión de la situación y con los nulos resultados que la CNTE les prodigó, un grupo de maestros cesados, encabezados justamente por Marcela Zazueta, inicio su camino como grupo disidente de esa central magisterial.
Al mismo tiempo, Andrés Manuel López Obrador, aún como pre aspirante a la presidencia de la República, ofreció una gira por Guaymas y Empalme, y hasta esos puertos los alcanzo Marcela Zazueta y su disidente grupo. Enterado de la acción, Guadalupe Valenzuela les prohibió hacer acuerdos con cualquier grupo o partido político, orden que por supuesto la maestra Zazueta Pillado ni atendió ni obedeció, y en el auditorio Ivo Tonek de Guaymas, y en un salón de eventos en Empalme, tuvo sus primeros dos encuentros con el ahora presidente de México. El compromiso ahí, con todos ellos como maestros cesados, fue la reinstalación desde el primer día que el originario de Macuspana empezara a gobernar en México.
Luego, al calor de la campaña y de los efectos que el entonces aspirante ofrecía a sus simpatizantes, la maestra Zazueta Pillado se ofreció por completo a la campaña de Morena. No desatendió su lucha por su reinstalación, pero si priorizó sus intereses, y la idea de una candidatura empezó a hacer mella en ella, al grado de que, meses después, junto a Juana Martínez Matus y María Antonieta Laso López, fueron designadas por los consejeros electorales de Morena, como las tres aspirantes al Senado, que acompañarían en fórmula a Alfonso Durazo Montaño. Antes, en un magno evento celebrado en el Expo Fórum de Hermosillo, fue condecorada como representante del magisterio ante Morena en Sonora, y el nombramiento se lo entrego el propio Andrés Manuel López Obrador. Su candidatura, se dijo entonces, estaba ya garantizada.
Pero la aparición de Lilly Téllez rompió con todo el cuadro. Ella fue la candidata y ahora Senadora al ganar la elección del pasado 01 de julio. Marcela Zazueta Pillado se quedó sin nada, y detrás de las filas de Morena vio como todas las posiciones se repartieron. La lucha magisterial fue entonces sacada y desempolvada del baúl donde permaneció guardada por varios meses.
Hace poco más o poco menos de una quincena, ella se instaló de nuevo en la escalinata del Congreso Local de Sonora, exigiendo a los ahora diputados de Morena y del resto de partidos representados su inmediata intervención para resolver el conflicto laboral que aun enfrentan, el pago de salarios caídos que podrían llegar a un millón de pesos, y la restitución de todos sus derechos laborales. El reclamo también se lo hacen a la Presidencia de la Republica, que pese a la promesa que arriba se menciona, a la fecha, no se las cumplió.
Jorge Taddei Bringas, actual “super delegado”, y representante de la Secretaria del Bienestar, se mantiene a la distancia. En aquellas manifestaciones de la CNTE y en aquellos reclamos de la maestra Zazueta Pillado por la revocación de la reforma educativa, él también estuvo presente, alzando la voz y mostrando el puño. Pero ahora el conflicto de intereses supera toda expectativa, y desde gayola se ven mejor los toros.
¿Quién debe resolver el conflicto? No es el gobierno del estado como la bancada de Morena pretende, ni siquiera la Secretaría de Educación, es más, ni el propio Presidente de la Republica puede cumplirles el pliego petitorio que Marcela reclama. Primero debería darse la derogación de la Reforma Educativa, o por lo menos, la de algunos de sus puntos relativos a la evaluación a maestros, y de eso, el Secretario de Educación, Esteban Moctezuma, prefiere no hablar. Y la federación debe tener cuidado, el tigre magisterial se está revolviendo sobre su cola, en contra de ellos mismos. No es solo reclamar el derecho magisterial que Marcela Zazueta ha defendido siempre. Ahora también es pagarle, a quien corresponda, por las acciones del pasado.
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